miércoles, 21 de octubre de 2015

Presunta corrupción en la Copa Mundial de 2006 en Alemania

Las acusaciones de soborno del mundial 2006 en Alemania ponen nuevamente en tela
de juicio la competencia honesta en el fútbol.



Alemania no pudo conseguir ser sede del mundial 2006 de manera honesta, sino de
manera corrupta. Pero el acuerdo valió la pena para los teutones. Las denuncias de la
revista “Der Spiegel” afirman que la coima que se pagó a la FIFA fue de al menos 6,7
millones de Euros bajo el mandato de Franz Beckenbauer. Podríamos hablar de un
“importe” que realmente paga el fútbol tras los escándalos de corrupción en el juego. No
deja de ser asombroso en este caso, que un país prestigioso y democrático como
Alemania se vea involucrado. Las inculpaciones que enfrenta el fútbol alemán podrían
ser confirmadas. Sin embargo el “deal” resultó rentable para Alemania, ya que gracias al
mundial el país mejoró su imagen internacional. Según la Asociación Alemana de Fútbol
(DFB) el beneficio obtenido fue de 56,5 millones de euros. Sin embargo, apoyar un
sistema corrupto en el fútbol y comprar la sede la copa mundial de manos de la FIFA es
ser parte de ese sistema comprado y, si se confirmasen las acusaciones recientes,
podría pensarse que tanto Rusia 2018 como Qatar 2022 continuarían funcionando bajo
este principio.

El mismo Wolfgang Niersbach, presidente de la Asociación de Fútbol Alemana criticó a
la FIFA. Y el denunciante de la revista ”Der Spiegel” habría esperado por razones de
autoprotección diez años para dar a conocer el caso. En Suiza, país al cual habrían sido
transferidos los 6,7 millones se sigue el caso con gran interés, y a su vez la FIFA
examina a través de sus abogados el caso para evitar posibles acusaciones de lavado
de dinero. Por otro lado, también interviene el Comité de Ética de la FIFA en la
investigación del suceso y actualmente analiza el comportamiento de Franz
Beckenbauer por la presunta compra de votos para la adjudiación de aquel mundial.
Además Joseph Blätter, presidente de la FIFA, y Michel Platini, máximo representante de
la UEFA, fueron inhabilitados por tres meses.

Niersbach afirma que no había fondos para sobornos, sin embargo la revista podría
aportar pruebas feacientes sobre el caso. Franz Beckenbauer, como presidente del
comité organizador niega cualquier acusación.

El debate hace cuestionable que un país democrático como Alemania sea partícipe de
un acto delictivo para que se le otorguen grandes eventos deportivos, sobre todo en
vísperas de querer acoger los Juegos Olímpicos 2024.

Fuentes: Reuters, Süddeutsche Zeitung

por Mariela Diaz Vallejo

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